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Mujeres en círculo. Transitando los arquetipos. La Sanadora.

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Sábado 27 de enero, 10 a 15 hs.

El arquetipo de la sanadora representa el principio de prestar atención a lo que tiene corazón y sentido. El poder del amor como la fuerza curativa más poderosa de la Madre Tierra.

 

Docente: Luna Rivas
  • Arancel
    $770
  • Antes del 17/01/2018
    $655
  • Antes del 24/01/2018
    $693
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Esta actividad cuenta con un cupo de becas.

El arquetipo de la sanadora representa el principio de prestar atención a lo que tiene corazón y sentido. El poder del amor como la fuerza curativa más poderosa de la Madre Tierra.

Sanación es recordar nuestra conexión con el todo, abrazando lo que más tememos, aprendiendo a confiar en la vida.

Sanación es abrir lo que está cerrado, ablandar lo que se ha endurecido y obstruye

Sanación es buscarse y expresarse plenamente, la luz y la sombra, la parte masculina y la femenina

El hecho de prestar atención a nuestra propia historia personal nos permite reabrir el corazón y conectar con los demás bálsamos sanadores universales.

El aspecto sombrío del arquetipo de la sanadora revela nuestra naturaleza adictiva y nuestros comportamientos que niegan la vida, las llamamos adicciones, detras de ellas se encuentra la pauta arquetípica de la mártir.

Estar atado a lo que no funciona, exagerar las experiencias negativas y ampliarlas es un ejemplo de cómo se manifiesta la sombra de este arquetipo

El taller es un viaje, un laboratorio donde  están invitadas a conectar con el arquetipo, a descubrirnos y sanarnos. A través de diferentes abordajes:  expresión corporal, escenas, ejercicios, dibujos nos damos el tiempo para transitar juntas este aprendizaje.


La Sanadora: un camino con corazón

El músculo del corazón seguirá trabajando mientras vivas. No se cansa porque cada latido incorpora una fase de descanso. Nuestro corazón físico trabaja pausadamente.

Cuando no ponemos todo el corazón en algo, hacemos las cosas a medias. Esta sensación de estar a medias surge cuando debemos hacer algo que en realidad no deseamos hacer. El hecho de sentirnos a medias nos anuncia que estamos en el lugar equivocado.

Cuando no tenemos el corazón abierto, estamos a la defensiva, encontrarse con las propias resistencias y protegerse ante la posibilidad de sentirse herido son señales de que tenemos el corazón cerrado.

Cuando nuestro corazón no está claro nos sentimos confusos, dudamos. Cuando experimentamos cualquiera de estos estados, se nos está recordando que hemos  de aclararnos antes de emprender una acción.

Cuando no sentimos algo con fuerza es cuando nos falta coraje para ser auténticos y decir lo que es verdad para nosotros. La palabra “coraje” significa, la habilidad de defender el propio corazón o el propio núcleo.


Bibliografía:  Angeles Arrien